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6 cosas que he aprendido como organizadora profesional

Mi trabajo como Organizadora profesional me ha permitido ayudar a muchas personas a mejorar su vida diaria y me ha ofrecido la posibilidad de conocer lo que nos perjudica y nos hace perder mucha energía y tiempo. Quiero compartir algunos de mis aprendizajes a través de estas 6 cosas que he aprendido como organizadora profesional.

Algo importantísimo que he aprendido es que nuestra vida está muy supeditada a lo material, a tener cosas, comprar cosas, ordenar cosas,… Cambiar esto supone hacer ajustes en nuestra manera de vivir. Pero, es lo que debemos hacer si lo que buscamos, de verdad, es Simplificarnos la vida.

Lo que hoy te cuento está basado en mi propia experiencia en mi hogar y en el trabajo realizado en casa de otras personas.

Todo lo aprendido durante años he querido plasmarlo en un curso que he ideado para aquellas personas que sienten la necesidad de empezar a aligerar su vida. Con el Curso Aligera tu casa, simplifica tu vida quiero daros el impulso para conseguirlo.

1. Abrir hueco no puede ser nuestra misión.

La primera de las 6 cosas que he aprendido como organizadora profesional es que con demasiada frecuencia invertimos tiempo y esfuerzo en buscar sitio para seguir almacenando cosas, se usen o no. Si te pones a pensar dedicamos mucho más tiempo en encontrar hueco para seguir guardando cosas que en decidir cuánto de lo que guardamos merece la pena ser guardado.

Compramos cajas, abrimos hueco, compramos perchas, apretamos la ropa, compramos contenedores, metemos las cosas en ellos.

Si ese tiempo lo dedicáramos a revisar si merece la pena seguir almacenando cosas, con toda probabilidad ni habría que comprar tantas cajas, ni tantas perchas. Imagínate si ese esfuerzo lo pusiéramos en revisar lo que tenemos y en tomar decisiones sobre nuestras posesiones. Es probable, que empezáramos a sentir que el orden se mantiene mucho mejor y que nuestro día a día se va simplificando.

2. Tantas cosas no te facilitan la vida.


Podemos llegar al punto de que sean tantas que acaben por hacérnosla complicada. Porque cada vez se vuelve más difícil mantenerlas todas en su sitio, e, incluso, que todas tengan su sitio.

Hoy en día podríamos tener un utensilio o un accesorio para cada tarea, uso o actividad específica, la cuestión es si es necesario tener tantas cosas para tantos usos. Lo cierto es que los «básicos o indispensables» que se necesitan para hacernos la vida más fácil no son tantos. Lo que es suficiente o imprescindible cada uno/a lo sabe y decide.

Pero, podemos pasar de facilitarnos la vida a ponérnosla un poco complicada cuando hay que tener sitio para cada una de esas cosas. Además, encima no tiene que ser un sitio cualquiera sino uno al que sea fácil de acceder.

My scandinavian home

3. No satures el espacio para no pelearte con el orden.


Muchas veces, nos creemos que optimizar, aprovechar o exprimir el espacio es llenarlo hasta el último milímetro. Pero, no es así ya que en la proporción está el equilibrio. Por eso no debemos saturar el espacio, llenándolo hasta el 100×100 de su capacidad. Ocupa el 80% del espacio con tus cosas y deja que el 20% restante quede libre. Esto permitirá que las energías puedan fluir libremente.

Cada una/o de nosotras/os estamos preparados para mantener organizadas una cantidad de cosas sin tener que «pelearnos» con el orden, igual que cada zona de almacenaje admite un número de cosas bien ordenadas siguiendo un criterio de organización.

Se trata de que las cosas no se expandan y llenen el espacio hasta el último milímetro. Para lograrlo podríamos plantearnos hacer algo parecido a una lista de cosas imprescindibles ,suficientes, para mantener nuestro estilo de vida y deshacernos de todo lo que no esté en ella.

4. Las pequeñas cosas hay que contenerlas.


Igual que agrupar, categorizar y contener nos lo pone fácil a la hora de tener nuestras cosas en orden. Además, de hacernos más sencillo aquello de encontrar lo buscado sin perder demasiado tiempo y gastar más esfuerzo del necesario.
Cuando se trata de organizar cosas pequeñas ( que son muchas las que tenemos en casa) lo mejor es recurrir a los compartimentos.
Da igual si los compramos, los hacemos, reciclamos cualquier cajita, bolsita, tupper pequeño o lo que más o mejor nos venga a cada una/o.
La cuestión es simplificar la tarea que implica mantener organizadas todas esas cositas y la tarea de búsqueda cada vez que necesitamos una.

De la misma forma que te recomiendo que todo lo que sea pequeño se mantiene mejor ordenado en contenedores con compartimentos. Te diré que el uso de cajas, separadores, cestas, etc como te he contado en más de un post. Son una ayuda indispensable para delimitar el espacio cuando organizamos por categoría, además de incrementar la sensación de orden.

My scandinavian home

5. Las cosas son cosas.

La quinta de las 6 cosas que he aprendido como organizadora profesional es que cuando nos atamos demasiado a nuestras cosas acabamos dependiendo de manera irracional de ellas. Desatar esos nudos en muchas ocasiones se vuelve casi en un imposible, porque las cosas se han vuelto demasiado importantes. Es entonces cuando hay que abrir los ojos para ver lo que nos daña esa relación, lo que nos quita, lo que nos roba.
El apego nos roba la libertad, nos roba el tiempo, nos roba la energía, Una atadura mental y emocional que nos hace pensar que «eso» nos da seguridad y nos hace incapaces de renunciar a «ello» o poder dejarlo ir por lo que creemos poder perder.

Nos cuesta pensar que nada es para siempre, nos aferramos y enganchamos a cosas materiales. Aún sabiendo que nos hace daño y que nos lastra. Nos asusta lo que pueda suponer perderlo.
Debemos tomar la suficiente distancia para poder entender que las cosas llegan a nuestra vida para cumplir una función y que una vez cumplida deberán salir de ella.

6. Hay que estar alerta para evitar la acumulación.


Una de las claves para conseguir mantener en orden nuestra casa es adaptar la cantidad de cosas al espacio disponible. Hasta ahí bien, esto ya de por sí supone un esfuerzo.
Porque en general andamos sobrados de cosas. Las que se usan, las que se usan poco y las que se dejaron de usar. Revisar las cosas que tenemos es «buena cosa» no cabe duda.
Aunque para mí lo realmente esencial es revisar nuestra manera de consumir, ya que es la única forma de salir del bucle de comprar y guardar en el tantas veces nos vemos metidas. Porque si lo piensas bien, si compramos y compramos para poder mantener el orden habrá que deshacerse de cosas. Con lo cual la clave no solo está en reducir las cosas que tenemos también está en reducir nuestras compras.

En nuestro sistema consumista se vuelve complicado no dejarse arrastrar por la compra emocional y no acabar cayendo en la tentación de comprar por comprar. La sexta de las 6 cosas que he aprendido como organizadora profesional es que hay que estar alerta para evitar llenar el espacio de nuevo.

Cristina Muñoz, Organizadora profesional y Visual merchandiser. Puedes contactar conmigo pinchando aquí.

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