2 razones para limitar la cantidad de ropa que compras

Es tal el volumen de ropa fabricada, que si cada uno de los habitantes del planeta quisiera y pudiera permitirse comprarla, tendría a su disposición una prenda cada tres semanas. Esto nos da una idea de lo que supone el ritmo vertiginoso en la producción actual de ropa. Veamos 2 razones para limitar la cantidad de ropa que compras.

Su producción se ha multiplicado por 2,4 desde el año 2.000 en el que se fabricaron 50.000 millones de prendas. Cada generación ha ido consumiendo en una proporción del doble o el triple que la anterior. La tendencia marcada por la fast fashion o moda desechable, ha llevado al consumidor promedio a comprar un 60% más de ropa respecto el año 2.000.

1. Que el armario se mantenga en orden sin grandes dificultades.

El ciclo consumista en el que estamos sumidas nos hace sentir la necesidad de comprar alguna prenda nueva de manera frecuente. Nuestros hábitos de consumo hacen cada vez más difícil que los armarios se mantengan en orden. Porque la cantidad de prendas ha ido aumentando sin parar (compramos el 60% más de ropa que en el año 2.000). En cambio, la cantidad de veces que usamos la ropa ha disminuido a la mitad. E, incluso hasta un 40% de esa ropa puede que nunca llegue a usarse.

En alguna ocasión te he contado que la ropa es uno de mis puntos débiles. Me encanta la moda. Hace algún tiempo decidí poner un límite a las prendas que compraba. Reconozco que al principio me supuso un gran esfuerzo no caer en el hábito de comprar ropa por comprar. No es que ahora no me lo suponga. Cuando tengo la tentación de comprar pienso en que una de las 2 razones para limitar la cantidad de ropa que compras es que el orden en mi armario se mantenga con poco esfuerzo.

My scandinavian home

2. Mantener el orden de nuestro planeta.

Con el ritmo actual de consumo de prendas, necesitaremos tres veces más recursos naturales para 2050, en comparación con los usados en el 2.000. Según datos del Programa de Naciones unidas para el medio ambiente y Fundación Ellen McArthur: La fast fashion genera el 10 % de emisiones contaminantes y produce el 20 % de aguas residuales a nivel global. Además de producir 90 millones de desechos cada año.

La producción de esas enormes cantidades de prendas necesitan de grandes siembras de algodón y del uso de altas cantidades de pesticidas e insecticidas. Por no hablar de la cantidad de agua que utiliza, para producir un kilo de algodón se necesitan 10.000 litros de agua. Más la que se usa para teñir los tejidos (un 20% de las aguas residuales del mundo provienen del teñido y el tratamiento de textiles).

A todo esto hay que sumarle la contaminación producida (es responsable de 8% a 10% de las emisiones globales de carbono) por los vehículos terrestres y marítimos para su producción. Se compra la materia prima en un país, se fabrica en otro y se distribuye por distintos países.

Esta industria es la segunda mayor consumidora de agua a nivel mundial.

La producción de textiles (incluido el cultivo del algodón) utiliza alrededor de 93.000 millones de metros cúbicos de agua al año. Lo que representa el 4% de la extracción mundial de agua dulce. Se necesitan 2,700 litros de agua para hacer una camisa de algodón, casi la que una persona bebe en dos años y medio. Para hacer un jeans se requieren 7.500 litros de agua, lo que saciaría la sed de una persona durante siete años.

Por no hablar de los 8 millones de toneladas de basura que llegan cada año a los mares y océanos (más de 200 kilos de basura por segundo). El 35% de todos los micro-plásticos de los océanos proceden del lavado de ropa sintética como el poliéster o el nylon. Además, de los más de 100 millones de árboles que son cortados cada año para hacer viscosa, rayón, lyocell.

Reciclar prendas resulta más caro que fabricarlas.

Es cómodo pensar en que cuando nos cansemos de una prenda se puede reciclar o donar o vender. En lo que respecta al reciclaje al año son alrededor de 39.000 toneladas de ropa las que se desechan. El 87 % de esta cantidad acaba en el vertedero (cada segundo se quema o desecha un camión de ropa). Reciclar ropa es más caro que hacer ropa nueva. Tan sólo el 1% de los materiales de esas prendas desechadas se reutilizan en la fabricación de otras prendas. Y el 13% se utilizan para fabricar otros productos que no son prendas de vestir. También, hay que hablar de la cantidad de prendas que acaban en la basura sin que se hayan vendido, esto supone una importante pérdida para el sector de la moda, y como es obvio, para el planeta.

Es cierto, que hay marcas alineadas con la moda sostenible. Muchas otras tratan de hacer un esfuerzo dando pasos importantes por proteger el medioambiente, los derechos humanos y laborales de sus trabajadores. Es una industria que tiene que reinventarse e inclinarse hacia modelos más ecológicos y justos. Porque su modelo de fabricación actual es insostenible para nuestro planeta.

¿Qué podemos hacer?

Pero, ¿ qué está en nuestra mano hacer para evitar o mitigar todo esto?. Es importante, no adquirir prendas sin pensar muy bien el uso que le vamos a dar. Si la vida útil en nuestras manos será larga o la primera de cambio nos aburriremos de ella. Ten en cuenta este dato, antes de que se cumpla un año de su fabricación un 60% de prendas acaban siendo desechadas de nuestros armarios. Cuando sacamos prendas de nuestro armario buscando más orden en su interior aumentamos la montaña de residuos y contaminamos el planeta.

Otras cosas que podemos hacer son:

  • Pensar en la calidad de las prendas más que en la cantidad. 
  • Tener menos prendas, pero que puedan combinarse entre ellas.
  • Comprar ropa de segunda mano.
  • Evitar lavar la ropa apretadamente, no usar jabones abrasivos y usar poco suavizante.
  • No malgastar agua al lavar la prenda más veces de lo que necesita ser lavada. Los efectos de la crisis climática se traducen en períodos de sequía y en la falta de agua que provocan.
  • Buscar la creatividad a la hora de combinar y reutilizar prendas. Tómate tiempo para hacer nuevas combinaciones con las prendas que tienes.

Reducir nuestra huella pasa por revaluar nuestro consumo personal. Como escribía en uno de los capítulos de mi libro Aligera tu casa. Simplifica tu vida la clave está en reducir.

Si dejamos de sumar y sumar cosas dejaremos de vernos en la continua tesitura de decidir qué hacer con ellas cuando nos empieza a faltar espacio o nos cuesta mantener el orden.

Cristina Muñoz. Aligera tu casa. Simplifica tu vida.

Aunque nos parezca que no es mucho lo que podemos hacer o que es tan poco que no merece la pena hacerlo. Siempre, por pequeño que sea el gesto que hagamos será más que no hacer nada. Desde luego la mejor aportación que podemos hacer al planeta es no comprar las cosas que no son completamente necesarias. Pues, estas son mis 2 razones para limitar la cantidad de ropa que compras.

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Cristina, Consejera de orden y visual merchandiser. Autora de Aligera tu casa Simplifica tu vida y 5 Semanas para ordenar tu casa.

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