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7 costumbres para llevar la casa al día.

Al incorporar pequeñas costumbres se producen grandes cambios en nuestra vida en casa. Pequeños gestos que evitarán que haya tareas que vayan acumulándose y que la montaña de cosas por hacer no sea tan alta. Sin lugar a dudas hay refranes que lo resumen todo, en este caso: No dejes para mañana lo que puedas hacer hoy, nos viene como anillo al dedo.

Como te decía llevar la casa al día es más fácil si asimilamos algunas costumbres que son más sencillas de automatizar de lo que pensamos. Y aunque es importante tener estas costumbres,lo que más nos beneficia en el día a día es tomar en cuenta esta máxima:

No es más limpia/o la/el que más limpia,sino la/el que menos ensucia.

Ni más ordenada/o la/el que más ordena,sino la/el que menos desordena.

No dejes cosas pendientes que te llevarán 5 minutos.

Son esas actividades o tareas sencillas, que si no concluimos lo antes posible se van acumulando y en lo que podíamos haber tardado 5 minutos en hacer, se convierten en una hora. Como recoger el fregadero,vaciar el cubo de la basura,recoger la mesa. Si las dejas concluidas antes de irte a dormir no te despertarás pensando en que tienes tareas pendientes por terminar.

También, hay muchas «mini rutinas» fáciles de asimilar con las que conseguirás que el orden se mantenga sin grandes dificultades. Como recoger la cocina según vas utilizándola ,mientras cocinas, recoge y limpia, en vez de dejarlo para el final o para más tarde. Como ir manteniendo el baño bajo control,simplemente, pasando la bayeta se verá limpio todo el tiempo.

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Deja recogidas las superficies.

Dejar recogidas superficies como la encimera y el fregadero de la cocina, la mesa del comedor, la mesa de centro, la zona de escritorio y la zona del lavabo sólo nos llevará unos minutos. Dejarlas despejadas hará que nos vayamos más tranquilas a la cama. Son pequeños gestos que te llevan apenas 10 o 15 minutos pero con un gran efecto, ya que salir de casa con la casa recogida y limpia hará que empieces con buen pie tu día. Irás con la mente más clara lo que te permitirá organizar mejor todas las cosas que debes hacer en el día.

Ordena antes de ir a dormir.

Lo que dejamos recogido por la noche es lo que nos encontraremos por la mañana. La mesa recogida, los cojines colocados, etc. no te llevará más que unos minutos y la sensación es excelente. El cansancio se adueña de nosotras/os por la noche y la tentación de meternos en la cama es tan grande que algunas cosas que nos llevan apenas unos minutos, las dejamos para el día siguiente. Deja bien puestos los cojines (agrúpalos en el sofá en número impar, 3 o 5 depende del tamaño del mismo) ,las mantas dobladas en su cesta y las sillas del comedor bien colocadas dentro de la mesa.

Estas pequeñas costumbres tienen un gran impacto. La visión de un salón recogido al despertarte poco tiene que ver con la visión de un salón que aún hay que recoger. Y es producto de unos pocos minutos.

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Descarga tu mente antes de ir a dormir.

Más de una vez te habrá despertado en mitad de la noche pensando en todas esas cosas que no debes olvidar hacer al día siguiente o en días sucesivos. No descargar nuestro cerebro de las tareas o proyectos que tocará hacer o tenemos entre manos afectará a nuestro sueño. Apunta esas tareas y quitátelas de la cabeza. Si se trata de proyectos que te llevarán más tiempo poder hacerlos utiliza la agenda o un cuaderno para ir anotando cada una de ellas y se son demasiado grandes,divídelas en mini tareas. Así tu cerebro estará descargado y podrás organizarte mejor. Recuerda que si el orden físico es importante no lo es menos el mental.

No dejes sin hacer lo que puedes hacer en el momento.

Hay muchas cosas que podemos dejar concluidas que, sin embargo,nos puede la idea de dejarlo para después. Como al recoger la correspondencia revisarla y eliminar en el momento lo que proceda, recoger la ropa que nos acabamos de quitar o dejar metidos los platos que acabamos de retirar de la mesa.

Todo aquello que puedas hacer en un mismo movimiento,hazlo. Si en vez de revisar y tirar en ese único movimiento tu correspondencia, lo dejamos amontonado para otro momento, te garantizo que la montaña de cartas y propaganda crecerá y lo que podríamos haber hecho en un par de minutos te llevará el triple.

Prepara y recoge tu ropa.

El cansancio con el que llegamos a la noche hace que dejemos para el día siguiente cosas que serían más conveniente hacer el día anterior. Una vez que nos hemos quitado la ropa, las prendas que no están sucias debemos colgarlas en una percha para que se aireen y así poder guardarlas al día siguiente. Evitaremos dejarlas apiladas sobre cualquier superficie que aunque creas que algo así no tiene porque afectarte en el sueño,lo hace.

Preparar lo que te pondrás al día siguiente,además de no tener que andar pensado en la misma mañana qué ponerte, evitará que desordenes el armario. A primeras horas de la mañana vamos dormidas y no somos tan cuidadosas como podríamos serlo a horas que estamos más despiertas.

Dejar tu ropa preparada para el día siguiente y recogida la del día anterior contribuirá a que tu descanso sea más reparador y te ahorrará tiempo por la mañana.A esas horas va una dormida y acabamos por desordenar el armario buscando prendas a toda prisa. Yo no sólo dejo preparada mi ropa,también tengo la costumbre de organizar la ropa de mis hijos para toda la semana en la tarde del domingo. A esto añade dejar preparado tu bolso y la mochila de los niños.

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El efecto de hacer la cama.

Esta costumbre que nuestras madres nos inculcaron desde que éramos niños y que las que somos madres tratamos de establecer en nuestros hijos. Tiene efectos muy positivos, ya que favorece la imagen que tenemos de nosotros mismos. Nos fomenta la capacidad para gestionar nuestro tiempo de una manera más eficaz. Considerando el volumen que ocupa una cama, que es la pieza reina de la estancia, tener la cama hecha es tener más del 50% de nuestra habitación en orden. ¿Lo habías pensado?.

De manera que el simple movimiento de estirar las sábanas cada mañana hace que entendamos que la etapa de descanso terminó y toca activarse. Esto hace que sintamos la sensación de que somos capaces de organizarnos, de terminar una tarea y empezar otra.

Lo hagas como lo hagas no lo dejes para más tarde, porque se te juntará con otra cosa y con otra cosa. Y lo que te podría llevar unos pocos minutos se multiplicará exponencialmente. Esto es mi estímulo cuando me incita la idea de dejarlo para después.

Confío en que estas costumbres te ayuden a lograr mantener tu casa al día.

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